Estilos


 

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (DRAE) propone distintas definiciones sobre el término de estilo, algunas de estas son (www.rae.es):

 

Estilo. (“Del lat. stilus, y este del gr. στqλος”).
  1. m. Modo, manera, forma de comportamiento
  2. m. Uso, práctica, costumbre, moda.
  3. m. Manera de escribir o de hablar peculiar de un escritor o de un orador.
  4. m. Carácter propio que da a sus obras un artista plástico o un músico.
  5. m. Conjunto de características que individualizan la tendencia artística de una época.
  6. m. Gusto, elegancia o distinción de una persona o cosa.

 Las definiciones anteriores permiten distinguir que el término estilo es utilizado en varias disciplinas de manera diferente, esto es, se puede hablar como estilo a algunos modos de comportamiento, a las costumbres, a las características arquitectónicas, a la manera de escribir, a la forma de interpretar la música, a la moda, entre otros.

 

Además de estas definiciones, se han buscado otras que nos ayuden a encontrar el concepto de Estilo en especial al relacionado con el aprendizaje. Se han revisado las definiciones de distintos autores en diversos artículos, libros y páginas de Internet. A continuación, se hace una breve descripción cronológica de alguna de ellas.

 

Para comenzar, Guild y Garger (1998:61) explican que “no es muy clara la primera vez que se utilizó el término de estilo”. Fizzell (1984:304) hace referencia a que “este término es utilizado desde hace más de 2500 años”; y explica que “los antiguos hindúes propusieron que la gente necesita de cuatro diferentes maneras básicas para practicar la religión – los cuatro yogas o caminos – descritas en la Bhagavad Gita”.

 

Silver y otros (2000) expresaron que “desde la antigua Grecia hasta el Renacimiento, el concepto prevaleciente de estilo estaba relacionada con la personalidad humana. Esta personalidad se basó en la teoría del humor propuesta por Hipócrates, médico griego, que afirmaba que la gente tiene cuatro líquidos o humores en el cuerpo -sangre, bilis negra, flema y bilis amarilla-. Idealmente la cantidad de cada humor debería ser igual, resultando un ser humano adecuadamente equilibrado. Sin embargo, un exceso de cualquier de estos humores desarrollaría una de los cuatro estilos de personalidad: melancólico, sanguíneo, colérico, y flemático”.

 

Al final del siglo XVIII, el artista y poeta inglés William Blake, escribió sobre los cuatro Zoas o energía vital que animan la existencia humana. Blake llamó a esta energía Tarmas (el cuerpo y sus sentidos); Luva (el corazón y su capacidad de amar); Urizen (la cabeza y su habilidad para razonar); y Urthona (el espíritu y su potencial para la imaginación creativa) (www.El Educador Marista).

 

Otros autores consideran que el término Estilo se comenzó a utilizar por los investigadores a partir del siglo XX en concreto por aquellos que trabajaron en distinguir las diferencias entre las personas en áreas de la psicología y de la educación. (Guild y Garger, 1998:61). A principios de ese siglo, algunos psicólogos Alemanes describieron algunos estilos individuales relacionados con la cognición (Guild y Garger, 1998:61).

 

Un poco después, en los años veinte, el investigador suizo Carl Jung articuló su teoría de arquetipos como los patrones que explican la forma en que la conciencia humana puede experimentar el mundo y como puede autopercibirse. También, desarrolló una tipología de la personalidad comenzando con la diferencia entre introversión y extroversión. Jung explicó que aunque las personas sean introvertidas o extrovertidas tienen que convivir con el mundo y que cada persona posee su propia manera de hacerlo (funciones): a través de las sensaciones, del pensamiento, del la intuición y del sentimiento. Jung explicó, además, que todos poseemos estas funciones solo que las usamos en diferentes proporciones (www.Psicologiaonline).

 

Más adelante, en la década de los treintas Gordon W. Allport estudia sobre la personalidad como una construcción dinámica, psicofísica, con autonomía funcional, determinante y con perfiles de exclusividad individual. Allport utiliza la palabra estilo a través de sus estudios morfogénicos que le permiten acercarse a la dimensión de un individuo concreto al que llamó proprium conociendo sus rasgos, después describiéndolos y clasificándolos para más adelante contrastarlos con otros (www.Infoamerica).

 

En 1945, Vicktor Lowenfeld reporta una distinción entre dos diferentes estilos: los visuales y los táctiles. Lowenfeld hace referencia a que el mundo se comprende a través de la visión y después a través del tacto (www.Given y otros, 1999).

 

A finales de la década de los cuarenta Herman A. Witkin comenzó su trabajo sobre la percepción y los continuó hasta su muerte en 1979. Witkin habló de dos estilos cognitivos que los denominó dependientes de campo e independientes de campo (Guild y Garger, 1998:63).

 

En 1951, Klein identificó dos diferentes estilos y los llamó niveladores y afiladores. Los niveladores tienden a asimilar los eventos nuevos con otros ya almacenados en la memoria. Los afiladores acentúan los eventos percibidos y los tratan con relativa asimilación respecto a los almacenados en la memoria. El continuo de los niveladores a los afiladores fue lo que dio paso a la dimensión de estilos cognitivos, donde se refleja el paso de una estructura de memoria fluida a otra estable (Lozano, 2000:50).

 

Allport entre 1937 y 1961 definió estilo cognitivo como “Las distintivas maneras de vivir el mundo”. Antes de 1955, los psicoanalistas han identificado muchas clasificaciones de gente como los distintivos planteados por Allport; incluyendo las designaciones de visual/táctil; niveladores/afiladores y dependientes e independientes de campo como se explicó en los párrafos anteriores (www.Infoamerica).

 

En 1965, Kagan trabajó la tendencia de las personas de reflexionar sobre las posibilidades de solución de una situación problemática contra la tendencia de hacer una selección impulsiva de una solución (Lozano, 2000:48).

 

En 1973, Royce considera el estilo como el modo característico de manifestarse en los sistemas cognitivo o afectivo en una situación específica. Para este autor, el concepto de estilo implica estabilidad y es un subsistema organizado y multidimensional de procesos (que incluyen estilos cognitivos, afectivos y cognitivo-afectivos) por medio de los cuales un organismo manifiesta fenómenos cognitivos o afectivos, generando modos consistentes de procesamiento cognitivo y afectivo (Royce, 1973).

 

También, en 1973, el programa de Fortalecimiento de Destrezas (Strengthening of Skills-SOS), desarrollado por Lynn O’Brien en Maryland, EEUU, presenta estilos que adoptan los alumnos y les ayuda a independizarse académicamente, al tiempo que los niños aprenden algunas herramientas esenciales para estudiar y aprender. A todo lo largo del programa, se estimula a los alumnos a desarrollar su creatividad y aplicar sus estilos individuales para adquirir el dominio de diversas estrategias de aprendizaje (www.O’Brien, 2002).

 

En 1974, Reichmann y Grasha estudiaron sobre la manera en que los estudiantes interactúan en las aulas. Ellos proponen seis Estilos referentes al Aprendizaje: independiente, dependiente, colaborador, evasivo, competitivo y participativo.

 

En 1976, las ideas y los conceptos de Jung fueron tomados por el equipo formado por madre e hija de Myers y Brigs quienes investigaron sobre las preferencias individuales y las diferencias entre las personas principalmente en aspectos de la personalidad. Myers y Brigs distinguieron cuatro pares de alternativas o de  preferencias: Extrovertido vs Introvertido; Sensorial vs Intuitivo; Racional vs Emocional; Calificador vs Perceptivo (Myers y McCaulley, 1986).

 

Ese mismo año, 1976, David Kolb comenzó con la reflexión de la repercusión de los Estilos de Aprendizaje en la vida adulta de las personas y explicó que cada sujeto enfoca el aprendizaje de una forma peculiar fruto de la herencia, experiencias anteriores y exigencias actuales del ambiente en el que se mueve. (www.Cazau, 2004b). Kolb identificó cinco distintas fuerzas que condicionan los Estilos de Aprendizaje: la de tipo psicológico, la especialidad de formación elegida, la carrera profesional, el trabajo actual y las capacidades de adaptación. También averiguó que un aprendizaje eficaz necesita de cuatro etapas: experiencia concreta, observación reflexiva, conceptualización abstracta y experimentación activa; además, explicó la manera en que el individuo recorre las cuatro etapas y prefiere alguna de ellas. Asimismo, Kolb definió cuatro Estilos de Aprendizaje y los denominó: convergente, divergente, asimilador y acomodador (Alonso, 1992a).

 

En 1977, Torrance, Reynolds, Riegel y Ball explican que las personas exhiben diversas maneras de procesar la información. Para dar esta afirmación investigaron sobre los hemisferios cerebrales y propusieron tres diferentes maneras de procesar la información:

hemisferio derecho, hemisferio izquierdo, o de modo integrado (Torrance y otros, 1977).

 

En 1978, Rita Dunn y Kennet Dunn enfocaron sus estudios sobre Estilos de Aprendizaje en diferentes niveles educativos y propusieron un cuestionario de Estilos de Aprendizaje con un modelo de 18 características, que fueron cambiando hasta llegar a 21 variables que influyen en la manera de aprender. Dichas variables fueron clasificadas en cinco diferentes grupos: ambiente inmediato, propia emotividad, necesidades sociológicas, necesidades físicas y necesidades psicológicas (Dunn y otros, 1985). La simple enumeración de estas variables aclara la importancia de los Estilos de Aprendizaje. En cada uno de los cinco bloques aparece una repercusión favorable o desfavorable al aprendizaje, en función del Estilo de Aprendizaje del Individuo (Gallego y Ongallo, 2004).

 

En 1979, Anthony Gregorc investiga sobre los hemisferios cerebrales y describe forma en que se toma y se procesa la información. Gregorc identificó cuatro distintos tipos de Estilos a los que denominó: Concreto secuencial, Abstracto secuencial, Abstracto aleatorio y Concreto aleatorio (www.Gregorc Learning Styles, 2003).

 

En 1980, Bernice McCarthy construyó su propio modelo al que llamó Sistema de formato (4MAT System) basado en el modelo de los cuatro cuadrantes de Kolb. En este 4MAT System, McCarthy aprovecha la experiencia obtenida en sus investigaciones sobre el funcionamiento de los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo y las incluyó en su modelo, para que dicho modelo, sea aplicado por los profesores para el diseño e instrucción de planes de estudio (McCarthy, 1987).

 

En 1982, Ned Herrmann, otro investigador sobre los hemisferios cerebrales, explicó que el cerebro esta compuesto por cuatro cuadrantes que resultan del entrecruzamiento de los hemisferios izquierdo y derecho y que representan cuatro formas distintas de operar, de pensar, de crear, de aprender y, en suma, de convivir con el mundo (www.Pacific).

 

En 1984, Messick  considera que el Estilo es la característica auto-coherente en el procesamiento de información desarrollada de forma compatible en torno a las tendencias de personalidad subyacentes. Para este autor, los estilos suponen diferencias individuales a la hora de organizar y procesar la información y la experiencia; tienden a ser estables y engloban dimensiones cognitivas, intelectuales, de personalidad e interpersonales (Messick, 1984:59-74).

 

En 1987, Bert Juch trabajó junto con otros investigadores en un proceso denominado ciclo del aprendizaje en cuatro etapas: Hacer, Percibir, Pensar y Planear. Su punto de partida fue la de tratar de explicar cada una de las cuatro etapas relacionándolas con otros conceptos. También, destacó la importancia del homo sapiens y del homo faber como dos polos fundamentales en los que se apoya un núcleo donde se encuentra el ser, el yo. Asimismo, insistió en el poder de análisis, en el poder de imaginación y en el sentido de la realidad (Gallego y Ongallo, 2004:27).

 

En 1988, Noel Entwistle presenta una visión más cualitativa del término Estilo. Entwistle sostiene que en el núcleo de cualquier estilo subyace algo muy básico que impregna las percepciones de la persona y por consiguiente su conducta, hasta el punto de producir esas consistencias que llamamos Estilos o, en sus propias palabras, Orientaciones. Desde su punto de vista, el mayor componente de este núcleo es la motivación del estudiante (Entwistle, 1988 en www.Esteban y otros, 1996a).

 

En este año, 1988, Pask descubrió dos estrategias o disposiciones cognitivas básicas, que se pueden llamar estilos cuando son empleadas regularmente en diferentes situaciones. Estos dos estilos o estrategias son: el aprendizaje holístico, que presta especial atención a la globalidad y el aprendizaje serial que prefiere el análisis detallado de los elementos (Pask, 1988 en www.Esteban y otros, 1996a).

 

De forma paralela, en 1988, Honey y Mumford investigaron sobre las teorías de Kolb y las enfocaron al mundo empresarial. Honey y Mumford propusieron cuatro Estilos que responden a las cuatro fases de un proceso cíclico de Aprendizaje: Activo, Reflexivo, Teórico y Pragmático (Alonso y otros 1994:68-69).

 

Un poco más adelante, en 1990, Sandra Hirsh y Jean Kummerow trabajan con los conceptos de  Myers y Briggs y ven la relación del Myers-Briggs Type Indicator con las preferencias del comportamiento y los gustos en situaciones de trabajo (Hirsh y Kummerow, 1990).

 

En 1991 las aportaciones y experiencias de Honey y Mumford fueron recogidas en España por Catalina Alonso. Alonso adaptó las teorías de Honey y Mumford y las llevó al campo educativo haciendo una investigación en las Universidades Complutense y Politécnica de Madrid (Alonso, 1992a:165-175). Los resultados obtenidos por Catalina Alonso fueron muy importantes ya que dejaron precedentes en la investigación pedagógica y han servido como base a otras investigaciones en España y en diferentes países Iberoamericanos como en Argentina, Chile, México, Perú, Costa Rica, Portugal, entre otros (García Cué y Santizo, 2004).

 

En 1993, Howard Gardner propuso la teoría de las Inteligencias Múltiples donde establece siete inteligencias o habilidades que todos poseemos y que desarrollamos en un cierto nivel competencial en función de nuestro bagaje genético: la inteligencia lingüística, la lógico-matemática, la espacial, la musical, la cinético-corporal, la interpersonal y la intrapersonal. (www.Delgado y Domínguez, 2001)

 

En 1994, Alonso y otros utilizan el concepto de estilo en el lenguaje pedagógico y  explican que Estilo suele utilizarse para señalar una serie de distintos comportamientos reunidos bajo una sola etiqueta (Alonso y otros,1994:43).

 

En 1995, Rita Dunn y Shirley Griggs propusieron un Modelo de Estilo de Aprendizaje revelando cinco factores que afectan a los alumnos: ambiente cercano, emociones, preferencias sociológicas, características fisiológicas y su proceso de inclinación al manejo de información (Dunn y Griggs, 1995).

 

En 1997, Robert J. Sternber habló acerca de una concepción teórica nueva sobre inteligencia que va más allá de las pruebas del coeficiente intelectual. A esta teoría la denominó “Teoría Triádica de la Inteligencia”, porque estaba constituida por tres componentes: lo componencial, lo experencial y lo contextual. De esa visión sobre tres perfiles de cómo la persona se comporta de manera inteligente, derivó otra teoría a la cual llamó Teoría del Autogobierno Mental donde distingue en las personas funciones, formas, niveles, orientaciones y tendencias. (Lozano, 2000:85-86). Algunos años después, Grigorenko y Stemberg realizaron un estudio sobre los estilos de pensamiento con base en la forma en que las personas dirigen sus esfuerzos y preferencias intelectuales (Sternberg, 1999).

 

En 1998, Guild y Garger describieron algunas características que deben tener los estilos (neutralidad, estabilidad, y que no son absolutos) y explicaron el concepto de Estilo a través del comportamiento de las personas y de las raíces de las acciones considerando diversas formas básicas en la cual se interactúa con una situación, con una persona, con la información o con las ideas. Basado en lo anterior, Guild y Garger identificaron cuatro categorías de diferencias de estilo (www.Guild, 2001):

  • El estilo que concierne con la cognición: las personas perciben y obtienen conocimiento de manera diferente.

  • El estilo que concierne a los conceptos: las personas forman ideas y piensan de manera distinta.

  • El estilo que concierne con el afecto: las respuestas de las emociones de las personas y sus distintas escalas de valores.

  • El estilo que concierne con el comportamiento: las personas actúan de manera diferente

 

Según Guild y Garger, estas categorías ayudan a organizar los diversos aspectos de estilo, pero también expresaron que estas no pretenden ser rígidas. La complejidad y la sutileza del comportamiento humano hacen que cualquier organización de diferencias individuales sean acertadas para unos casos pero arbitrarias para otros. También explicaron que para entender el estilo y sus implicaciones en la educación es recomendable que estas categorías se vean en conjunto ya que todas forman parte de la personalidad de cada ser humano (www.Guild, 2001).

 

Riding y Rayner (1999a:05) consideran que el término estilo recupera la expresión popular de individualidad, definiéndolo como “el conjunto de cualidades, actividades y comportamientos de un individuo (estables) durante un periodo de tiempo”. Ellos afirman que tiene una base física y que controla la forma en la que el individuo responde ante hechos e ideas. Además, recalcan la importancia de la estabilidad temporal del estilo señalando que es un aspecto constante del individuo que no aparece y desaparece, es decir, no se puede extinguir.

 

Más adelante, Lozano (2000:15-18) a partir de distintas teorías - como las propuestas por Kagan (1966) sobre tendencias o inclinaciones; Dunn y Dunn (1978) sobre preferencias y gustos; Gardner (1983) sobre habilidades y fortalezas; Pask (1988) sobre disposiciones; Hirsh y Kummerow (1990) y Sternberg (1997) sobre preferencias y gustos; Riding y Rayner (1999a) y Guild y Garger (1998) sobre patrones conductuales y estrategias de aprendizaje - describe los distintos elementos que conforman un estilo (figura 1).

 

Figura  1 Componentes de un Estilo. Fuente Lozano (2000:16)

 

Los elementos que conforman un estilo son los siguientes:

  • Disposición es un estado físico o psicológico de una persona para realizar una acción determinada. Las disposiciones están altamente correlacionadas con el nivel de compromiso, la motivación para realizar algo y el estado de ánimo que la persona tenga en el momento de iniciar la acción que está por realizar.

  • Preferencias son aquellas que remiten a los gustos y a las posibilidades de elección entre varias opciones. Una preferencia casi siempre es una actitud consciente y esta determinada por el control  y la voluntad de cada una de las personas.

  • Tendencias es la inclinación, a veces inconsciente, de una persona para realizar o ejecutar una acción de cierta manera.

  • Patrones Conductuales son manifestaciones típicas que presenta una persona ante una situación determinada. Las rutinas, costumbres y tradiciones ejercen un papel predominante en el desarrollo y la continuidad de conductas específicas de un sujeto.

  • Una habilidad es una capacidad física o intelectual sobresaliente de una persona con respecto a otras capacidades. Los talentos o las habilidades excepcionales de un individuo pueden ser buenos ejemplos de una fortaleza.

  • Una estrategia de aprendizaje es una herramienta cognitiva que un individuo utiliza para solucionar o completar una tarea específica que dé como resultado la adquisición de algún conocimiento. Por lo general, es una serie de pasos que conforman un procedimiento para la realización o el desempeño de una tarea.

 

Lozano (2000:17) al reunir todos los conceptos anteriores definió Estilo como un conjunto de preferencias, tendencias y disposiciones que tiene una persona para hacer algo y que se manifiesta a través de un patrón conductual y de distintas fortalezas que lo hacen distinguirse de los demás.

 

Después de este breve recorrido para identificar las diferentes maneras en que se ha considerado el concepto Estilo - desde el concepto del diccionario de la Real Academia Española de la Lengua sobre Estilo, pasando por la antigua Grecia hasta llegar a principios del siglo XXI – se han citado distintos autores que expresan sus definiciones de Estilo. En coincidencia con Guild y Garger (1998) se puede distinguir que muchos de ellos definen Estilo para encontrar diferencias en las áreas de la psicología y educación, unos lo definen en el campo cognitivo, otros más hacia las diferencias en los modos de aprender y están aquellos que lo relacionan con el funcionamiento físico haciendo énfasis en la manera en que trabajan los hemisferios cerebrales.

 

Por lo anterior, de acuerdo con Alonso y otros (1994), Guild y Garger (1998), Riding y Rayner (1999a) y Lozano (2000); defino  Estilo como "un conjunto de aptitudes, preferencias, tendencias y actitudes que tiene una persona para hacer algo y que se manifiesta a través de un patrón conductual y de distintas destrezas que lo hacen distinguirse de las demás personas bajo una sola etiqueta en la manera en que se conduce, viste, habla, piensa, aprende, conoce y enseña".

 

 

 

Referencias Documentales

 

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© 2008-2011 Dr.José Luis García Cué
Texto: García Cué, J.L.(2006)
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